El Festival Montaña tuvo su primera edición con una jornada con diez bandas sonando en vivo en dos escenarios. Ubicado en Multiespacio Cultural, un lugar alejado de la ciudad con la Cordillera de los Andes de fondo y bandas sonando todo el día con vinito en mano, porque el dato curioso es que no había patio cervecero como solemos ver en otros festivales sino que había un sector de vino para pasar a tomar una copa.
La tarde empezó con artistas mendocinas: La Blunty con un estilo urbano y Magnolia Monti más cercana al indie fusión, seguidas por Niños del Cerro de Chile, país vecino muy cerca de la provincia. El público fue llegando desde temprano al predio y cuando fue el turno de Zoe Gotusso ya había una amplia convocatoria. Zoe interpretó canciones de su último disco Cursi (2024) con una remera de SADE y su guitarra electrica de color celeste con la que sumaba arreglos a las canciones. También hizo dos covers, además de cantautora, la artista es una gran intérprete de temas de otros artistas. En este caso, interpretó ‘Amor Loco’ de Emmanuel Horvilleur y ‘Pensando en Ti’ de Paulinho Moska.
“DE LA BOCA PARA MUNDO, EL RAP ESTÁ MÁS VIVO QUE NUNCA”
Lo que siguió fue Cruzando el Charco en el Escenario Sur, la banda platense llegó al Montaña como referentes del rock más barrial donde las banderas empezaron a flamear entre el público, muchas están siempre presentes en los campos de todos los estadios en Buenos Aires y esa tarde jugaron de local. El Kuelgue era lo que seguía al atardecer en el Escenario Oeste, casi sin pausa se iban alternando ambos escenarios. El campo ya estaba colmado y empezaron a brotar los primeros pogos con la propuesta particular de la banda. Algo que permiten los festivales es el cruce entre distintos artistas, así fue que Zoe Gotusso volvió a escena para hacer el tema que grabaron juntos ‘Carta Para No Llorar’. Cerraron pidiéndole al público que “muestre su mono”, una invitación a una especie de catarsis colectiva, mientras los vientos compuestos por trompeta, trombón y saxo se lucían en escena; uno de sus sellos característicos.
LA PROPUESTA DE DILLOM ES JUGADA PARA UN FESTIVAL DONDE LOS QUE NO LO CONOCÍAN LO MIRABAN CON DESCONCIERTO
Trueno volvió a la Argentina luego de su paso por España en la gira de presentación de su disco El Último Baile (2025) y elogió al público argentino como el mejor, extrañaba estar en casa: “De la Boca para el mundo, el rap está más vivo que nunca” expresó el artista. Pasó de ‘Mamichula’ a ‘REAL GANGSTA LOVE’, cerrando con su hit ‘Dance Crip’. Lo que siguió fue el show más largo de la jornada de la mano de No Te Va Gustar, adelantaron que en enero se viene su nuevo disco, luego del cierre de su gira de festejo por sus 30 años que será en el Estadio Uno de La Plata el próximo 8 de noviembre. Repasaron canciones de toda su discografía con sus letras cantadas a todo pulmón por todo el público, que ya se han convertido en clásicos contemporáneos. Cerraron con el triplete infalible que suelen desplegar en estas ocasiones: ‘Fuera de Control’, ‘Más Mejor’ y ‘No Era Cierto’, que no dejó a nadie ajeno al pogo.
Promediando el final la noche se puso oscura con la aparición de Dillom, que desde la salida de Por Cesárea (2024) impulsa un concepto que gira en torno a ciertas violencias, con letras crudas y una perfo donde lo vemos arrastrarse por el escenario y picantear a su público. La propuesta es jugada para un festival donde los que no lo conocían lo miraban con desconcierto, como si no terminaran de entender si comprar su narrativa y los que estaban totalmente adentro no paraban de agitar con remeras con la tapa de su disco que fue la más vestida en el predio. Abandonó el escenario con ‘Reiki y Yoga’ mientras de fondo ya se empezaban a escuchar los primeros acordes de ‘Óxido’ de Peces Raros que cerró el festival con un poco de fiesta.
El Festival Montaña contó con 12.000 personas en su primera edición, que promete volver por más en 2026.









