ÉL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO EN EL MOVISTAR ARENA: FIEL ESTAMPA

La vuelta al arena del indie platense

Él Mató a un Policía Motorizado volvió al Movistar Arena, luego de su primera presentación en el recinto en 2024, con entradas agotadas. Pasadas las 21:00 hicieron su aparición ante la euforia del venue colmado, con una elección particular para el arranque: ‘Navidad en los Santos’ y ‘El Héroe de la Navidad’ de su segundo álbum de estudio Navidad de Reserva (2005). El quinteto platense formado por Santiago Barrionuevo (Santiago Motorizado) en voz y bajo, Guillermo Ruiz Díaz (Doctora Muerte) en batería, Manuel Sánchez Viamonte (Pantro Putö) y Gustavo Monsalvo (Niño Elefante) en guitarras y Agustín Spassoff (Afloyd) en teclados, cuenta con más de 20 años de carrera y fueron a esos inicios a buscar un comienzo del show mucho más rockero que sus etapas posteriores. 

En la pantalla del centro del escenario, un medio círculo naranja como el sol se asomaba desde arriba, esfumado, bajando poco a poco conforme iban avanzando las primeras canciones: ‘La Noche Eterna’, ‘Un Segundo Plan’, ‘Diamante Roto’ y ‘Medalla de Oro’, gran parte de su último trabajo Super Terror (2023). La imagen del principio, se convirtió en un halo anaranjado que lo cubrió todo, mezclado con el humo que flotaba sobre el campo. Santi se tomó un momento para agradecer a su público, un simple “gracias por venir” y a seguir tocando; como si las palabras fueran potestad exclusiva de las canciones.

El setlist recorrió canciones de todos sus discos, sonaron algunas más viejas, con más de 20 años encima como ‘Chica Rutera’ y ‘Amigo Piedra’ de Un Millón de Euros (2006) y ‘Sábado’ de su primer disco lanzado en 2004 y lleva el nombre de la banda. Sonaron también los clásicos infaltables del grupo como ‘El Mundo Extraño’, ‘Yoni B’ que generó uno de los pogos más grandes de la noche y ‘El Tesoro’ dónde le rindieron homenaje a Lionel Messi, colocando su imagen en las pantallas por algunos segundos, con el 10 en su espalda. Dejaron el escenario luego del derroche instrumental de ‘El Fuego Que Hemos Construido’, dónde Santi agregó: “Gracias por salir de sus casas a buscar la verdad”, tal vez un guiño de aliento a quienes salen de la virtualidad y eligen pasar su tiempo en un concierto.

Tocar en uno de los estadios cubiertos más grande del país suele generar una presión en los artistas, una búsqueda por estar a la altura, por llevar una propuesta diferente o impactante. A Él Mató estás premisas parecen pasarles por el costado, se suben al escenario con la seguridad de quienes llevan dos décadas afianzando el camino. Se paran sobre tablas firmes y pasean de su primer disco al último, los celebran los nuevos fans y también los de la primera hora. Su esencia está hecha de una puesta en escena minimalista, justa y sin papel picado, sin invitados; con foco en lo musical. Siguen siendo los mismos, un grupo de amigos haciendo lo que más les gusta, y esa fiel estampa es contagiosa. Desde abajo del escenario se comparte el mismo código, están haciendo lo que más les gusta: cantar fuerte cada letra, saltar en los temas más agotados y abrir las rondas correspondientes. Los 14.000 personas presentes esa noche no necesitaban nada más. 

Un sonido espectral sonaba en loop en el descanso que se tomaron antes del cierre. Volvieron a escena para el encore que contó con 5 temas. ‘El Magnetismo’, ‘Ahora Imagino Cosas’, ‘Fuego’, ‘Chica de Oro’ y finalmente coronaron su presentación con ‘Mi Próximo Movimiento’. Mientras se despedían con una sonrisa gigante indisimulable en la cara de cada uno, sonaba en los parlantes del estadio ‘Me Das Cada Día Más’ de Valeria Lynch: aleluya por el modo que tienen de amar.