Marilina Bertoldi se presentó con dos fechas agotadas en C Art Media. Estos shows marcaron el punto de partida hacia el final de la etapa de su último trabajo Para Quien Trabajas Vol.I (2025), que se consagró como “Mejor Álbum de Artista de Rock” en la última edición de los Premios Gardel.
En el ingreso al venue había una oficina montada con todos sus componentes: una ventana hacia ningún lugar, un escritorio con una computadora antigua y muchos post-its para que su público le deje sus mensajes a la artista. Dicho decorado fue utilizado en la presentación en el Teatro Margarita Xirgu el año pasado y formó parte del arte que acompañó el disco.

‘No Quieren Más Mi Rocanrol’ fue el puntapié inicial del show de la primera fecha, la banda ya estaba en posición y la voz de Marilina sonaba en off. Apareció con los primeros acordes de ‘Para Quien Trabajas’ cubierta en el manto de luces blancas como un espectro de capucha roja. El primer look estuvo compuesto por un body elastizado blanco y negro, similar al que utilizó en el Estadio Malvinas Argentinas y un corpiño de estrellas con brillos —en Malvinas uso uno de corazones—, para cerrar el circulo que comenzó en la presentación oficial del disco. La lista siguió con ‘Autoestima’, ‘Me Vuelvo Cada Día Más Loca’, el primer cover de la noche, ‘Es Poderoso’, ‘La Cena’ y ‘Pucho’ dónde el pogo se apoderó de todo el campo rápidamente.
Captar la atención con algo más real y teatral
Para Quien Trabajas Vol.I es el quinto álbum de estudio de Marilina que inauguró una nueva etapa desde lo musical, producido por ella misma con los toques finales de Mariano Otero. Además, dio inicio a su era más performática de la mano del drag. Ya desde las últimas presentaciones de Mojigata (2022) la vimos incursionar en vestuarios más elaborados de la mano de su estilista Segundo Etchevehere, subiendo la apuesta en cada presentación. Con la salida del último disco profundizaron su estética sumando maquillaje, pelucas y el uso de personajes para transmitir distintos mensajes, como lo fue la elección de looks hiper feminizados para las presentaciones en los festivales más grandes del país donde predominan los varones, con un porcentaje de mujeres headliners en las grillas es casi nulo.
La puesta en escena fue austera pero contundente, otra de las características de la última etapa de su carrera. El escenario estuvo rodeado de cortinas de terciopelo que se extendían a los costados como paredes que contenían el primer tramo del campo. Estás telas funcionaron como lienzos dónde las sombras plasmaron su obra, sus manos en movimiento, la peluca larga de rulos, las hombreras; cada detalle crecía en ese reflejo que reemplazó lo que comúnmente harían las pantallas para captar la atención con algo más real y teatral.

Para bajar un poco la adrenalina del comienzo, paso a un segmento más sentido. Sumó a su look unas mangas de tul con volados angelicales para hacer ‘Amuleto’ y ‘Remis’. Luego llegaría ‘Por Siempre Es Un Lugar’, que interpretó sentada a los pies del escenario con el coro de las voces del público que no erraba una palabra y se conmovía con el final: “Nunca tuve algo tan lindo para rom per”. Sus fans son fieles y versátiles, tiene la sensibilidad justa para cantar temas como ‘Rastro’ y ‘Enterrarte’ y el agite necesario para abrir una ronda y dejarlo todo en un salto cuando sea requerido.
La noche también tuvo un estreno, su versión en vivo del clásico cumbiero devenido en rock ‘Amores Como El Nuestro’ lanzado hace pocos días en las plataformas y fue coreado como corresponde. Uno de los temas más esperados de la noche fue ‘El Gordo’, que se convirtió en hit con su pedido de “cierren el ort*”. Luego, hubo tiempo para un cover más, ‘Quieren Rock’ de Intoxicados empezó a sonar y descontroló a los presentes que viajaron en el tiempo con esta versión que se escuchó por primera vez hace pocos días en la ceremonia de los premios Gardel, donde estuvo acompañada de su hermana Lula Bertoldi en guitarra. ‘O No’, ‘La casa de A’, ‘Fumar de Día’ y ‘Racat’ marcaron otro de los segmentos más altos de la noche centrándose en temas de Prender un Fuego (2018).
Una pizca de esperanza de que todo mejorará para hacerle frente a los fantasmas de la época
Para prepararnos para el cierre, Marilina dejó el escenario y en los parlantes sonó una meditación guiada que preparó para apaciguar la espera. “Nos relajamos y nos preparamos para lo que se viene, lo más violento y sádico del show. Paciencia, Marilina se está cambiando para darles mucho más show. Probablemente ahora esté muy estresada con todo mi equipo cambiándome la ropa, la peluca, ya casi estoy lista para darles un terror nocturno”, expresó mientras su mejor risa malvada retumbaba en todo el C.

Todavía tenía un último as bajo la manga: volvió a escena con un corset metalizado como una guerrera medieval y una peluca de pelos parados en punta con accesorios plateados, una impronta mucho más punk y oscura. ‘Sexo con modelos’ promediaba el cierre, seguida por ‘Amanecen ocasos’ con un final de voz distorcioba que torno la atmósfera aun más espesa. Continuó con una versión rockera de ‘Cosas Dulces’ seguida de una de las canciones más pogueadas en sus shows: ‘MDMA’.

Para el final, ‘Monstruos’ sonaba de fondo mientras la veíamos de rodillas en el escenario persiguiendo un farol de luz que la encandilaba. Como contracara, su sombra se reflejaba en el costado derecho, como un verdadero monstruo de cabeza puntiaguda. Se incorporó y abandonó el stage con la voz de su sobrino en los altoparlantes, con la frase que cierra también el álbum: “Tranquila que ya estoy bien, ya me siento bien”. Una pizca de esperanza de que todo mejorará para hacerle frente a los fantasmas de la época.
Fotos por Loli Laboureau.









